Algunos viernes me gusta llevar a mis hijas a comer a un restaurantes de comida rápida, donde venden esas hamburguesitas poco nutritivas, con unas papas bastante aceitosas, y un juguete que es la sensación por una media hora, para después dejarlo en la caja del rincón por algún tiempo, mientras les llega la hora de salir de casa en una bolsa repleta de juguetes olvidados y sin usar.Hoy no fue la excepción y pasamos por el autoservicio por unas ricas hamburguesitas y unos nuggets, en espera del juguetito famoso.
Todo estaba bien, pero que sorpresa al abrir una de las bolsas de comida y no encontrar el juguetito... es increíble como una cosa tan pequeña puede ilusionar tanto a un niño, así que regresamos para pedir que nos entregaran el juguetito que faltaba y listo, todos contentos.
Pero todo lo que esta detrás es lo divertido. Pues es un escandalo volver a subir a tres personitas a una camioneta. La mayor aunque ya ayuda bastante, siempre hay que decirle hasta tres veces que debe abrochar el cinturón y que debe dejar de corregir a su hermana; la del medio aun da bastante trabajo pues cada vez que salimos de la casa hay que recordarle que no debe salir corriendo hasta llegar al otro lado de la calle, entonces ya se imaginaran mis gritos desesperados cada vez que la veo salir sin freno, bueno casi una loca a punto de perder la cabeza, y antes de que mi hija escuche ya se enteró el vecino de la siguiente cuadra. La mas pequeñita, bueno hay que cargarla, subirla, amarrarla, y por si fuera poco era justo la hora de su leche así que fue necesario salir con el biberón preparado para que se lo tomara en el camino.
Ya estando arriba, el camino resulta divertido mientras no haya ningún pleito entre ellas. Hoy fuimos cantando la misma canción una y otra vez hasta que regresamos a casa. Son momentos que dejan al final un buen sabor de boca. Que dejan una sonrisa en la carita de esas pequeñitas. Son instantes que dejaron de ser insignificantes, y por que no decirlo, fui yo quien solucionó su problema en ese instante, y para ser sincera, eso me agrada.
Aqui encontrarás momentos llenos de amor, ternura, sonrisas, abrazos, lágrimas, enojos, berrinches, gritos, regaños. Deditos lastimados, rodillas cortadas, visitas al doctor, paseos en el parque, pastillas y cremitas mágicas, jarabes asquerosos, inyecciones dolorosas. Cuentos de hadas, princesas y superheroes. Sueños, metas, competencias, deportes, danza, música, tareas, fiestas, pastel, juegos. Y todo esto pasa a diario en un dia de la vida de cualquier mamá.
sábado, 11 de septiembre de 2010
jueves, 9 de septiembre de 2010
Viviendo de prisa.
Se va el día en correr de un lado a otro, eso de levantarse con una gran sonrisa y simulando que traemos la energía al tope resulta realmente difícil cuando lo que queremos es echarnos en la cama para seguir durmiendo. Pero ya una vez entrando en acción, uno no vuelve a ver la almohada hasta muy entrada la noche.
Ahora yo pregunto; vale la pena tanto correr de la escuela a la clase de piano y al ballet??? O del karate y el fútbol a las clases de pintura??? De las clases de ingles a las de natación??? Realmente es formación todo este deambular el día entero llendo un un lado a otro bajo un sol de 35 grados???? O lejos de formar hábitos, conocimientos y cultura general; estamos mas cerca de conseguir una crisis de cansancio crónico después de la cena?
Bueno... creo que la pregunta clave es... que tanto debemos llenarlos de actividades extras para que el tiempo sobrante lo empleen en ser simplemente niños??? Creo que en esta pregunta radica la respuesta.
Pues no olvidemos que también es importante la convivencia en el hogar. Recuerdo con singular alegría y nostalgia aquellas tardes en que llegaba el olor a la cena hasta mi recámara después de haber jugado toda la tarde. Aun percibo el aroma a mi casa, los ruidos, los juegos. Dejemos que nuestros hijos también disfruten del hogar. Dejemos que graven en su corazón y en su mente los mejores instantes de su infancia cerca de nosotros, en un ambiente de amor y calor de hogar.
No queramos estar en todas las actividades extra escolares, también necesitamos dejarlos ser y dejarlos hacer ... no queramos agotar nuestras horas en ir y venir de un lado a otro presionados por un horario saturado de principio a fin... dejemos que también guarden recuerdos de su casa, de nuestra compañía, de sus juegos, dejemos que nuestro hogar cobre vida y atesore recuerdos por los rincones y debajo de las mesas. No dejemos que la vida se nos escape sentados al volante llendo de arriba hacia abajo...por que estaremos perdiendo hermosos momentos que no volverán atrás.
Ahora yo pregunto; vale la pena tanto correr de la escuela a la clase de piano y al ballet??? O del karate y el fútbol a las clases de pintura??? De las clases de ingles a las de natación??? Realmente es formación todo este deambular el día entero llendo un un lado a otro bajo un sol de 35 grados???? O lejos de formar hábitos, conocimientos y cultura general; estamos mas cerca de conseguir una crisis de cansancio crónico después de la cena?
Bueno... creo que la pregunta clave es... que tanto debemos llenarlos de actividades extras para que el tiempo sobrante lo empleen en ser simplemente niños??? Creo que en esta pregunta radica la respuesta.
Pues no olvidemos que también es importante la convivencia en el hogar. Recuerdo con singular alegría y nostalgia aquellas tardes en que llegaba el olor a la cena hasta mi recámara después de haber jugado toda la tarde. Aun percibo el aroma a mi casa, los ruidos, los juegos. Dejemos que nuestros hijos también disfruten del hogar. Dejemos que graven en su corazón y en su mente los mejores instantes de su infancia cerca de nosotros, en un ambiente de amor y calor de hogar.
No queramos estar en todas las actividades extra escolares, también necesitamos dejarlos ser y dejarlos hacer ... no queramos agotar nuestras horas en ir y venir de un lado a otro presionados por un horario saturado de principio a fin... dejemos que también guarden recuerdos de su casa, de nuestra compañía, de sus juegos, dejemos que nuestro hogar cobre vida y atesore recuerdos por los rincones y debajo de las mesas. No dejemos que la vida se nos escape sentados al volante llendo de arriba hacia abajo...por que estaremos perdiendo hermosos momentos que no volverán atrás.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)